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Ni kitsch ni kirsh

16/03/2007

Cuando uno se acerca al vino uruguayo siente que no está en el nuevo mundo. La tradición, las maneras sobrias y la poca manipulación hacen que éstos no pierdan la magia de lo artesanal. Claro, eso no significa que todos los vinos sean buenos o que no haya algún toque industrial en algunos de ellos. Pero son casi siempre de una gran honestidad. Hoy Uruguay ya mira hacia el mercado mundial pero sin hacer concesiones. Por lo menos todavía.

Los inmigrantes vascos que llevaron la Tannat (es tánica y de allí su nombre) alrededor de 1870 no se imaginaron que hoy sería la bandera del barco enológico uruguayo.

tannatEn una cata-cena probamos con un grupo de aficionados algunos vinos a base de la Tannat, de las tradicionales bodegas Pisano y Cerros de San Juan. La primera fundada en 1890 y la segunda, que es la más antigua del Uruguay, ya cumplió 150 de existencia. Los vinos fueron acompañados por diversos cortes de carnes en el restaurante uruguayo “El Parrillón” en Miraflores.

Cisplatino Tannat Merlot 2005, Bodega Pisano: La cara amable del Tannat. Un adecuado toque de Merlot hace de éste un vino equilibrado, con fruta suficiente, taninos suaves y buen nervio. Chorizo (de cerdo y ternera) y Pamplona de Pollo

Cuna de Piedra Tannat 2000, Bodega Cerros de San Juan: Su nombre evoca las características pedregosas del viñedo en el que crecen las uvas. Evolución, redondez y complejidad. Aromas de aceitunas y cueros. La aristocracia del tiempo. Hoy está probablemente en su mejor momento aunque le auguramos un par de años en gran estado. Impresiona que le bastaran seis meses en barricas para fijar la reserva de taninos que le ha permitido evolucionar con soltura y elegancia. Hace recordar a un buen Reserva riojano pero con algo más de cuerpo. Fue el Tannat que más gustó, tanto a aficionados avanzados como a no iniciados. Será tal vez que ya no se toman vinos de este lado del mundo con siete años de vida en tan buen estado y los otrora bordeleses 12.5% de alcohol. Ojo de bife.

RPF Tannat 2004, Bodega Pisano: Tiene nueve meses en barricas francesas nuevas, pero la madera no ha puesto un muro infranqueable ya que la sabrosa fruta en buen nivel de madurez y el toque de acidez le dan una gran vitalidad. Eso sí, los taninos son potentes y algo secantes, pero nobles. Provoca ver su evolución año a año. Bife de Chorizo

Estos Tannat no son vinos licorosos (no hay licor de cerezas ni crema de cassis) ni súper alcohólicos, a la manera moderna. No imitan a nadie sino a ellos mismos. Le llaman tradición.

Para cerrar la noche probamos una especialidad de la bodega Pisano:

Etxe Oneko 2004, Bodega Pisano: Vino generoso también de Tannat. Uvas pasificadas y corte de fermentación. Una dulzura muy sobria. Chocolate de leche acompañado de otras notas de crianza. Cierta evolución expresada como frutos secos. Un estilo a mitad de camino entre un Amarone y un Oporto LBV. Fue un postre por sí solo. Un perfecto final para una noche uruguaya en el Perú.

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